parroquia sagrada familia

Monday, May 29, 2006

“CURSO DE VERANO PARA CATEQUISTAS 2004”
P. Tomás Montesinos González




PLEGARIA PARA MEDITAR

(Salmo “En búsqueda de la solidaridad” tomado del libro de
López Baeza: ”Poemas para la Utopía”, Santander 1984).

Señor Jesús yo sé que tu vida se complicó demasiado.
Yo sé que luchaste por la paz y la justicia y la libertad.
Yo sé que lo diste todo por amor y la verdad.
Yo sé que perdonaste y devolviste la dignidad humana a muchos hombres.
Yo sé que viviste entre marginados y asumiste su vida.
Yo sé que proclamaste que Dios era Padre para ellos.
Yo sé que llamaste a vivir en tu Reino a los hombres de corazón roto.
Yo sé que te acorralaron los poderosos y te condenaron.
Yo sé que te metieron en la cárcel y te sentaron en el banquillo.
Yo sé que te clavaron en el madero como a un maldito.
Yo sé que te mataron para que las cosas siguieran igual.
Yo sé que tu muerte fue un fracaso. ¡Un fracaso!
Pero yo sé que tú diste la vida por amor.

Yo sé que tu estilo de vida no podía quedar en el sepulcro.
Yo sé que tu Padre, Señor de la Historia, te levantó, te puso en pie.
Todos nosotros sabemos que resucitaste. Lo sabemos y creemos
En Ti, Señor Resucitado.
Señor Jesús, Señor Resucitado, Solidario con los hombres.
Creemos en el Hombre Nuevo, en la Nueva Humanidad que nos dejaste.
Creemos, Señor Jesús, que sigues siendo solidario de los hombres.
¡Creemos en el hombre como un ser salvado! ¡Salvado desde la Cruz!
¡Señor, auméntanos la fe!
Amén.

PUNTOS DE ESPIRITUALIDAD
(TOMADOS DEL DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS)

En el Vaticano, 15 de agosto de 1997
DARÍO CASTRILLÓN Hoyos


“ Una vez salió un sembrador a sembrar. (Mc 4,3-8).

Una mirada al mundo desde la fe

1. La Iglesia continúa sembrando el Evangelio de Jesús en el gran campo de Dios. Los cristianos, insertos en los más variados contextos sociales, miran al mundo con los mismos ojos con que Jesús contemplaba la sociedad de su tiempo. El discípulo de Jesucristo, en efecto, participa desde dentro de “ los gozos y esperanzas, de las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo ”, (11) mira la historia humana y participa en ella, no sólo con la razón sino con la fe.
2. El cristiano sabe que en toda realidad y acontecimiento humano subyacen al mismo tiempo:
— la acción creadora de Dios, que comunica a todo su bondad;
— la fuerza que proviene del pecado, que limita y entorpece al hombre;
— el dinamismo que brota de la Pascua de Cristo, como germen de renovación(…). Es importante, por eso, que la catequesis sepa iniciar a los catecúmenos y a los catequizados en una lectura teológica de los problemas modernos.
3. ve la Iglesia, con profundo dolor, es “ una multitud ingente de hombres y mujeres: niños, adultos y ancianos, en una palabra, de personas humanas concretas e irrepetibles, que sufren el peso intolerable de la miseria ” (15) Ella, por medio de una catequesis en la que la enseñanza social de la Iglesia ocupe su puesto, (16) desea suscitar en el corazón de los cristianos “ el compromiso por la justicia ” (17) y la “ opción o amor preferencial por los pobres ”, (18) de forma que su presencia sea realmente luz que ilumine y sal que transforme.
4. Los derechos humanos
18. La Iglesia, al analizar el campo del mundo, es muy sensible a todo lo que afecta a la dignidad de la persona humana. Ella sabe que de esa dignidad brotan los derechos humanos, (19) objeto constante de la preocupación y del compromiso de los cristianos.

5. ALGUNOS PASAJES: “ Id por todo el mundo y anunciad el Evangelio a toda la creación ”(Mc 16,15). “ Id y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado ” (Mt 28, 19-20).

6. NIVELES DE LA PALABRA:

— Convocatoria y llamada a la fe
mediante el “ primer anuncio ”, dirigido a los no creyentes, los bautizados que viven al margen de la vida cristiana.
— La función de iniciación
— La educación permanente de la fe
sistemáticas y ocasionales, individuales y comunitarias, organizadas y espontáneas, etc. ”
— La función litúrgica
— La función teológica
Trata de desarrollar la inteligencia de la fe, es decir, de la fe que busca entender. (137)

El proceso de conversión permanente
56. La fe es un don destinado a crecer en el corazón de los creyentes. (155) La adhesión a Jesucristo, en efecto, da origen a un proceso de conversión permanente que dura toda la vida. (86) En el proceso de la fe y de la conversión se pueden destacar, desde el punto de vista teológico, varios momentos importantes:

a) El interés por el Evangelio. El primer momento se produce cuando en el corazón del no creyente, del indiferente o del que pertenece a otra religión, brota, como consecuencia del primer anuncio, un interés por el Evangelio, sin ser todavía una decisión firme. También recibe varios nombres:
“ atracción a la fe ”, (159) “ preparación evangélica ”, (160) inclinación a creer, “ búsqueda religiosa ”. (161) La Iglesia denomina “ simpatizantes ” (162) a los que muestran esta inquietud.
b) La conversión.
c) La profesión de fe. La entrega a Jesucristo genera en los creyentes el deseo de conocerle más profundamente y de identificarse con Él.
d) El camino hacia la perfección.

“ Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron no lo ocultaremos a sus hijos, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor, su poder, las maravillas que realizó ” (Sal 78,3-4).
“ Apolo había sido catequizado en el camino del Señor y, con fervor de espíritu, hablaba y enseñaba con todo esmero lo referente a Jesús ” (Hch 18,25).

7. Para la educación permanente de la fe, el ministerio de la Palabra cuenta con muchas formas de catequesis (117). Entre otras, se pueden destacar las siguientes:

— El estudio y profundización de la Sagrada Escritura “ lectio divina ” es forma eminente de este estudio vital de las Escrituras. (213)
— La lectura cristiana de los acontecimientos, que viene exigida por la vocación misionera de la comunidad cristiana. Para hacer esta lectura, el estudio de la doctrina social de la Iglesia es indispensable
— La catequesis litúrgica, favorece una comprensión y vivencia más profundas de la liturgia, contenidos de la oración, el sentido de los gestos y de los signos.
— La catequesis ocasional que, ante determinadas circunstancias de la vida personal, familiar, eclesial y social, trata de ayudar a interpretarlas y vivirlas desde la fe. (216)
— La iniciativas de formación espiritual, que fortalecen las convicciones, descubren nuevas perspectivas y hacen perseverar en la oración y el seguimiento de Cristo.
— La profundización sistemática del mensaje cristiano

8. Tareas fundamentales de la catequesis: ayudar a conocer, celebrar, vivir y contemplar el misterio de Cristo
— Propiciar el conocimiento de la fe
— La educación litúrgica
— La formación moral
— Enseñar a orar
— La educación para la vida comunitaria:
La vida cristiana en comunidad no se improvisa y hay que educarla con cuidado. Para este aprendizaje, la enseñanza de Jesús sobre la vida comunitaria, recogida en el evangelio de Mateo, reclama algunas actitudes que la catequesis deberá fomentar: el espíritu de sencillez y humildad (“ si no os hacéis como niños... ” [Mt 18,3]); la solicitud por los más pequeños (“ el que escandalice a uno de estos pequeños... ” [Mt 18,16]); la atención preferente a los que se han alejado (“ ir en busca de la oveja perdida... ” [Mt 18,12]); la corrección fraterna (“ amonéstale a solas tú con él... ” [Mt 18,15]); la oración en común ~“ si dos se ponen de acuerdo para pedir algo... ” [Mt 18,19]); el perdón mutuo (“ hasta setenta veces siete... ” [Mt 18,22]). El amor fraterno: “ámense los unos a los otros” (Jn 13,34).
— La iniciación a la misión





9. LINEAS DE ESPIRITUALIDAD DEL CATEQUISTA

1).Necesidad y naturaleza de la espiritualidad del catequista:
Es necesario que el catequista tenga una profunda espiritualidad, es decir, que viva en el Espíritu que le ayude a renovarse contínuamente en su identidad específica.

2). Apertura a la Palabra.
un encuentro con Cristo, oculto en su Palabra, en la Eucaristía, en los hermanos y hermanas, sobre todo los más pobres, los excluídos.

3). Coherencia y autenticidad de vida:
La tarea del catequista compromete toda su persona. Ha de aparecer evidente que que el catequista, antes de anunciar la Palabra, la hace suya y la vive. La autenticidad de vida se expresa a través de la oración, la experiencia de Dios, la fidelidad a la acción del Espíritu Santo.
El catequista deberá ser, pues, el sembrador de la alegría y de la esperanza pascual, que son dones del Espíritu.

4). Ardor misionero
5). Espíritu mariano

10. CAMINOS DE NUTRICIÓN ESPIRITUAL:
(tomados de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos,
Guía para los catequistas, 1993)

- Participación en la Eucaristía con regularidad y, donde es posible, cada día, sosteniéndose con el "pan de vida" (Jn 6,34), para formar "un solo cuerpo" con los hermanos (cf. 1Cor 10,17) y ofreciéndose a sí mismo al Padre, junto con el cuerpo y la sangre del Señor.
- Rezo de una parte de la Liturgia de las Horas (orar desde los Salmos) especialmente de Laudes y de Vísperas, para unirse a la alabanza que la Iglesia ofrece al Padre "desde que sale el sol hasta el ocaso" (Sal 113,3).
- Meditación diaria, especialmente sobre la Palabra de Dios, en actitud de contemplación y de respuesta personal. Como la experiencia lo demuestra, la meditación regular, así como la lectio divina, hecha también por los laicos, pone orden en la vida y asegura un armonioso crecimiento espiritual.
- Oración personal, que alimente la comunión con Dios durante las ocupaciones diarias,
- Frecuencia del Sacramento de la Penitencia para la purificación interior y el fervor del espíritu.
- Participación en retiros espirituales, para la renovación personal y comunitaria:

Sólo alimentando la vida interior con una oración abundante y bien hecha, el catequista puede lograr el grado de madurez espiritual que su cometido exige. Como la adhesión al mensaje cristiano, que en último término es fruto de la gracia y de la libertad, y no depende de la habilidad del catequista, es necesario que su actividad esté acompañada por la oración. La dirección espiritual y la formación interior de los catequistas (escuelas de oración, las convivencias fraternas y de coparticipación espiritual y los retiros espirituales).
La comunidad cristiana es también un lugar apropiado para cultivar la vida interior.

- Atención a la realidad socio-eclesial: es importante que la formación de los catequistas no sea abstracta, sino encarnada en la realidad en que ellos viven y actúan.
- Formación continua y gradual
- Proyecto de vida: una pedagogía eficaz ayuda al individuo a construir un plan de vida que establezca los objetivos y los medios para alcanzarlos, de manera realista: un objetivo general y otros específicos, y después una programación: ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿a qué hora? ¿cuántas veces al día, a la semana, al mes…? ¿con qué recursos (económicos, humanos, familiares, geográficos, etc?
- Diálogo formativo o Acompañamiento espiritual
- En un contexto comunitario: la comunidad cristiana, donde el catequista vive y desarrolla su actividad, es el lugar necesario de confrontación, propuesta y discernimiento de vida para todos sus miembros y - en especial - para los que desempeñan una vocación apostólica. Los catequistas pueden descubrir progresivamente, en la comunidad, cómo se lleva a cabo el proyecto divino de la salvación. Ninguna verdadera educación apostólica puede realizarse al margen del contexto comunitario.

11. CARACTERÍSTICAS QUE HAN DE CONSEGUIR
LOS CATEQUISTAS.

Autenticidad: Su conducta es abierta y clara. No hay doblez en él, pues dice siempre lo que piensa, sin temor a nadie. Dice siempre la verdad sin acepción de personas.

Justicia: Se presenta como un hombre justo y defensor de la justicia. Pone a la persona por encima de leyes y bienes. Condena el abuso del poder, la opresión y el clasismo;

Libertad: Es libre ante la ley, los cultos, y los ritos vacíos, la familia, los ricos, los poderosos, las críticas y perjuicios. Respeta la liberad sin. imponer ni aprisionar conciencias.

Solidaridad: Le preocupa las situaciones de las personas. Se compromete con todo lo que son y tiene para ayudarlos, sin hacer distinción de buenos o malos, de raza o nación.

Un catequista ha de procurar ser una persona sencilla, de carácter y con personalidad, auténtica y abierta a los demás, cercana y dialogante, libre y equilibrada, capaz de comprender y perdonar, sincera y coherente, enérgica y adaptable, digna de confianza, optimista y llena de esperanza, responsable, equilibrada en sus sentimientos, con una gran seguridad interior.
En la tarea de la catequesis se trata de ayudar a otros a madurar en la fe. Esto no se logra si el catequista no es una persona con madurez cristiana. Nuestro motor y modelo es Jesús, así nos lo manifiesta a través de sus actitudes:

Opción clara por el Padre: Jesús manifiesta claramente que su opción es hacer la voluntad del Padre.
Ruptura clara con el pecado: Jesús está limpio de pecado. Ve el pecado como una realidad trágica que habita en el mundo y en el corazón de los hombres. Denuncia toda clase de pecado.
Vivencia de valores profundos: Su vida religiosa no está fundada en ritos y prácticas externas, sino en actitudes serias y profundas
Actitud profunda de oración: La oración esta continuamente presente en su vida. Dedica tiempo a la oración y con ella expresa su actitud de confianza e intimidad con el Padre.
Guiado por el Espíritu Santo: El es quien le guía, le apoya y sostiene en todo lo que hace.

la Pedagogía de Jesús:
• Atención y respeto a las personas: Significa "sintonizar" con la otra persona. Jesús sabe que la maduración de las personas es larga y misteriosa. Por eso sabe esperar, está al lado de los que titubean.
• Escucha y dialoga: Está atento a escuchar a la gente, pide opinión, hace preguntas y plantea interrogantes. Se acerca a las personas, da el primer paso, ofrece la amistad
• Confianza y valoración de las personas: Confía en las personas, sabe que son capaces de superarse si se les ayuda Por eso tiene una actitud de valoración admirativa ante los pequeños gestos de bondad, alaba y agradece los detalles de la gente.
• Gratitud: No quiere para él los grandes éxitos que consigue. Procura desviar la atención y el entusiasmo de la gente hacia su persona.
• Compromiso: Reparte responsabilidades. Cree en la fuerza educativa de los hechos. Hace actuar, orienta la acción, corrige a partir de las experiencias e invita a la revisión.
• Signos. Busca el lenguaje más sencillo para que la gente le entienda. El contenido es profundo y el lenguaje comprensible.
• Comunidad: No es un predicador solitario. Conforma una comunidad de vida, educa con espíritu de equipo y de trabajo en conjunto.

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